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martes, 7 de abril de 2020

Luz al final del túnel; Wuhan, levanta cuarentena



China / ciberpasquinero

La cuarentena que ha servido de modelo para los países del mundo que combaten el coronavirus ha terminado al cabo de 11 semanas. Las autoridades chinas ya están permitiendo a los residentes de Wuhan entrar y salir de la enorme ciudad donde comenzó la pandemia.
Pasada apenas la medianoche del miércoles, los 11 millones de habitantes pueden salir sin una autorización especial, siempre que una aplicación obligatoria en el teléfono celular que combina el rastreo de datos con la vigilancia del gobierno muestre que están sanos y no han tenido contacto reciente con un enfermo del virus.
Para festejar la ocasión, se realizó un espectáculo de luces en las márgenes del río Yangtze; rascacielos y puentes irradiaban imágenes animadas de trabajadores de la salud que ayudaban a enfermos. Una de ellas llevaba la leyenda "ciudad heroica", título otorgado a Wuhan por el presidente y líder del Partido Comunista, Xi Jinping. Desde los terraplenes y puentes la gente coreaba "¡vamos, Wuhan!" o cantaba el himno nacional.
Se reanudó el intenso tráfico en los puentes, túneles y autopistas, mientras cientos de personas aguardaban los primeros trenes y aviones, muchos con la esperanza de regresar a sus trabajos en otras partes.
Las restricciones en la ciudad donde se registraron la mayoría de los más de 82.000 casos y 3.300 muertes del país se han relajado gradualmente en las últimas semanas al reducirse los casos nuevos. Las cifras oficiales del martes no registran casos nuevos.
Si bien la veracidad del recuento chino está en duda, la cuarentena sin precedentes en Wuhan y su provincia, Hubei, ha resultado lo suficientemente eficaz para que la imiten muchos países alrededor del mundo.
Durante los 76 días de cuarentena, los habitantes de Wuhan podían salir de sus casas para comprar comida o cumplir otras tareas consideradas absolutamente necesarias. Para salir de la ciudad era necesario poseer documentos que demostraban que uno no representaba un riesgo para la salud y una carta que dijera a dónde iba y por qué.
Los habitantes de otras partes de Hubei recibieron permiso para salir de la provincia hace unas tres semanas, siempre que gozaran de buena salud.
Las medidas preventivas tales como usar cubrebocas, tomarse la temperatura y el acceso limitado a los barrios residenciales seguirán vigentes en Wuhan, la capital de la provincia.
El Diario Popular del Partido Comunista advirtió en un editorial que la gente no debe apresurarse a festejar.
"Este es el día que el pueblo esperaba con tanta ansiedad y está bien alegrarse. Sin embargo, este día no es el de la victoria final", dijo el diario. "En este momento debemos recordar que, al desbloquear Wuhan, está bien sentirnos complacidos, pero no debemos relajarnos"

lunes, 6 de abril de 2020

Una treintena de fármacos aprobados podrían actuar contra el coronavirus

Un equipo formado por 22 laboratorios ha trazado en tiempo récord el primer mapa de interacciones de las proteínas del virus SARS-CoV-2 con las proteínas humanas. La estrategia se ha completado buscando fármacos ya conocidos. Esto supondría un atajo hacia un tratamiento eficaz.

El equipo ha sido liderado por Nevan Krogan, de la Universidad de California (San Francisco, EE UU). / UCSF

La comunidad científica está en ebullición y comunica hallazgos con una rapidez inusitada. Hace unos días un amplio grupo internacional anunció que una treintena de fármacos ya conocidos podrían mostrar actividad contra el coronavirus.

Han trabajado a destajo, haciendo turnos, recordando –dice el autor principal– a quienes rompieron el código Enigma en la Segunda Guerra Mundial

 

Han trabajado a destajo, haciendo turnos, recordando –dice el autor principal– a quienes rompieron el código Enigma en la Segunda Guerra Mundial. Pero calma. Sí, podrían haber hallado un ingeniosísimo atajo hacia un fármaco eficaz, pero también podrían tener un valioso resultado sin aplicación inmediata.

Si funciona, será una estrategia innovadora capaz de cambiar la manera en que se buscan fármacos. Se basa en actuar contra la maquinaria molecular humana que permite actuar a los patógenos, una idea en estudio desde hace años, pero que aún no ha producido ningún medicamento en uso. 

Los virus solo pueden replicarse literalmente hackeando la maquinaria molecularde su huésped (nosotros), por lo que esta táctica tiene mucho sentido. Pero exige conocer a nivel molecular cómo consigue tomar el control de las células humanas. Es lo que ha hecho el equipo liderado por Nevan Krogan, de la Universidad de California (San Francisco, EE UU). 

El equipo, formado por 22 laboratorios –algunos europeos–, ha trazado en un tiempo récord el mapa de las interacciones de las proteínas del virus SARS-CoV-2 con las proteínas humanas. Le salen unas 330 interacciones.

Como explica Krogan a SINC, "las interacciones físicas son la manera más directa en que el virus consigue su objetivo de replicarse; estas interacciones son la mejor forma de entender exactamente cómo el virus secuestra nuestras proteínas para su propia supervivencia". 

Desde el punto de vista científico el trabajo es un éxito de mezcla de ingenio y fuerza bruta logrado a ritmo de vértigo, y la propia comunidad no puede ocultar su satisfacción

 

Una vez conocidas las proteínas humanas que necesita el virus, el paso siguiente ha sido buscar fármacos ya conocidos dirigidos contra ellas. Han encontrado unos 70 compuestos, incluyendo una treintena de fármacos aprobados por la agencia estadounidense de medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés), explican en el artículo publicado el pasado 22 de marzoy que por las prisas en esta situación aún no ha superado las revisiones habituales en el sistema de producción científica. 

interactoma

Parte del mapa de las interacciones entre las proteínas virales del SARS-Cov-2 (en rojo) con las proteínas humanas (gris). Los puntos amarillos representan potenciales dianas terapéuticas, es decir, moléculas en las que podrían actuar los fármacos.

Ahora investigan la actividad antiviral de estos compuestos "y animamos a otros a hacer lo mismo", escriben en su artículo. Desde el punto de vista científico el trabajo es un éxito de mezcla de ingenio y fuerza bruta logrado a ritmo de vértigo, y la propia comunidad no puede ocultar su satisfacción.

Krogan titulaba un artículo suyo en The Conversation: "El tratamiento contra la COVID-19 podría estar en fármacos ya conocidos". Es en ese mismo texto donde recuerda a los criptógrafos de Enigma. 

Cautelas a tener en cuenta

Pero ahora vienen las cautelas, incluso desde el propio Krogan: "Todavía no sabemos si estos fármacos serán efectivos", subraya a SINC. "Podría ocurrir que [los fármacos que se investigan] ayudaran al virus, en lugar de perjudicarle. Debemos ensayarlo antes de recomendar a nadie el uso de cualquiera de los fármacos de la lista". 

Hay cautelas del propio líder: "Podría ocurrir que [los fármacos que se investigan] ayudaran al virus en lugar de perjudicarle. Debemos ensayarlos", subraya Krogan

 

"Hay que tener en cuenta que es un trabajo en curso, estamos al principio", apunta a SINC Patrick Aloy, investigador principal del Laboratorio de Bioinformática Estructural y Biología de Redes del Instituto de Investigación Biomédica (IRB) de Barcelona. Aloy, que no ha participado en el trabajo de Krogan, acaba de conseguir una de las ayudas de la convocatoria de urgencia de la Comisión Europea precisamente para buscar fármacos activos contra el coronavirus usando una estrategia muy similar, en el proyecto RiPCoN. 

El experto asegura por tanto que la táctica de buscar dianas farmacológicas entre las proteínas humanas que interaccionan con el virus es correcta, entre otras cosas porque el virus tiene muy pocas proteínas propias. Pero recuerda que queda bastante por hacer antes de dar con una cura. 

Patrick Aloy en el IRB.

Krogan ha avanzado tan rápido, en apenas semanas, porque construye sobre trabajos anteriores. Su grupo ha descrito el interactoma –las interacciones entre proteínas de virus y huésped– del ébola, el zika, el dengue, el VPH (virus del papiloma humano) y el VIH, entre otros.

El grupo europeo ha tardado más en empezar y sus resultados no se solapan con los estadounidenses. "Somos complementarios", explica Aloy

 

El grupo europeo ha tardado más en empezar, pero sus resultados serán muy útiles; no se solapan con los del grupo estadounidense. "Somos complementarios", explica Aloy. 

El método seguido por Krogan ha consistido en pescar proteínas humanas utilizando como anzuelo moléculas del virus –solo se enganchan, y por esa razón se enganchan, las proteínas que interaccionan–.

Pero lo que se captura puede no ser una única proteína, sino un complejo proteico entero, por lo que no todas las interacciones ahora halladas serán directas. El proyecto de Aloy promete afinar y completar esos resultados. 

¿Efectos secundarios? 

Otro punto que llama a la cautela son los posibles efectos secundarios. Un paso fundamental es ver "qué proteínas humanas no puedes tocar" porque su funcionamiento es importante para el organismo, explica Aloy. 

"Esperamos que los resultados de estos experimentos preliminares lleguen esta semana", señala Krogan. "¡Estoy ansioso por ver qué sale!"

 

Krogan lo admite: "Si atacas el virus directamente, en efecto, reduces el riesgo de efectos secundarios, pero en ese abordaje el virus puede mutar y convertir el fármaco en inútil. Es mucho menos probable que las proteínas humanas muten, y por eso preferimos esta vía. Y sobre los efectos secundarios, precisamente para evitarlos nos estamos enfocando en fármacos ya aprobados para uso humano. Así esperamos conseguir alta eficacia y baja toxicidad". 

Miembros del equipo de Krogan en Mont Sinaí (Nueva York) y el Instituto Pasteur en París ensayan ahora estos fármacos en cultivos celulares. "Infectamos las células con el virus, añadimos el fármaco y después medimos cuántos virus quedan", dicen. Los que muestran efectividad los prueban en modelos animales. "Esperamos que los resultados de estos experimentos preliminares lleguen esta semana", señala Krogan a SINC. "¡Estoy ansioso por ver qué sale!".

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons

jueves, 26 de marzo de 2020

En Whatsapp hay aguas potables y fecales

El profesor del Departamento de Periodismo y Comunicación Global de la UCM, Javier Mayoral, nos ayuda a distinguir los bulos de entre toda la información que estamos recibiendo estos días con motivo de la crisis del coronavirus



Europa / ciberpasquinero

Bulos, constantemente, acribillando nuestros teléfonos móviles.  Los hay de todos los colores y para todos los gustos. Desde las UVI móviles de la casa de algunos miembros del Gobierno, hasta la prohibición del Ibuprofeno, pasando por el motín de la cárcel de Alhaurín de la Torre o los vahos milagrosos que curan la infección. 
¿Cuáles son los más dañinos? ¿Cómo se genera un bulo? ¿Hay alguna forma de ayudar a que la población verifique la información que recibe? 
Javier Mayoral, profesor del Departamento de Periodismo y Comunicación Global de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), resuelve estas cuestiones y determina que la economía, la ideología y el gamberro comunicativo están detrás de estas estafas.

Los bulos y las fake news son un problema de los últimos años que, sin duda, estamos confirmando con esta crisis del coronavirus. ¿Cómo perjudica su expansión a la situación que estamos viviendo?

Los bulos introducen confusión y ruido en un momento en el que es vital aportar a la ciudadanía información, claridad y certidumbre. 
Ya en circunstancias normales la desinformación es muy dañina. 
En circunstancias tan extraordinarias como las que vivimos, los efectos de los bulos pueden ser terribles. 
En el peor de los casos esos bulos pueden llevarnos a actuar en sentido contrario al que marcan médicos y autoridades sanitarias e inducir a muchos ciudadanos a comportarse de un modo que ponga en riesgo su salud o la de otras personas.

Hay muchos tipos de bulos, pero algunos más dañinos que otros. ¿Cuáles son y a qué hacen referencia?

Algunas falsedades causan alarmas no justificadas. 
Juegan con el miedo de la población. 
Muchos bulos aseguran, sin el más mínimo fundamento, que va a suceder algo terrible. 
La crisis actual ha generado un contexto en el que este tipo de bulos gozará de mucha más credibilidad en un futuro inmediato. 
También proliferan, en sentido contrario, los bulos que restan importancia a problemas muy graves. 
Ahora mismo los más dañinos son los que inducen a poner en riesgo nuestra salud o la de personas con las que convivimos. 
Es increíble que algunos mensajes, aún hoy, sigan restando importancia a la gravedad de la crisis del coronavirus. Todavía hay quien nos sigue diciendo que se está aprovechando la situación para tomar medidas coercitivas que no están justificadas desde un punto de vista sanitario. 
No hay más que repasar las cifras diarias de infectados y fallecidos para entender que ese juicio es descabellado. 
Estos bulos dañan porque inducen a relajar o abandonar las medidas de protección.

¿Y qué hay de aquellos remedios caseros contra el virus que circulan?

También recibimos con frecuencia mensajes falsos que nos llevan a comportarnos de un modo irracional o inapropiado.
Es lo que sucede cuando alguien nos informa de un tratamiento sin base científica alguna: respirar vapor de agua o tomar café caliente, por ejemplo, no previene ni cura el coronavirus. 
O cuando nos dicen que es peligroso algo que no tiene el menor riesgo.

¿Cómo se "fabrica" un bulo?

La casuística es enorme, pero los mecanismos esenciales no cambian: se toma una información más o menos verosímil, se manipula para aumentar el interés y la adhesión de quienes reciban ese mensaje y, finalmente, se distribuye a través de un canal que permita la difusión y la discusión pública.
Whatsapp es solo un conducto. 
No debemos beber agua simplemente porque está a nuestro alcance. 
Antes de beber, debemos comprobar que el agua sale por una tubería que forma parte del sistema de distribución de agua potable. 
  • En Whatsapp hay aguas potables y aguas fecales. 
  • Hay de todo. 
  • Ya deberíamos saberlo. 
  • Por eso, no podemos creernos cualquier cosa que circula por Whatsapp. 
  • No importa que nos lo haya pasado alguien que nos caiga bien o que no suela mentir. 
  • La persona que nos envía un mensaje seguramente forma parte de una larga cadena. 
  • Es solo un eslabón más y casi con total seguridad no se responsabiliza de la veracidad del mensaje que nos manda.
¿Cómo verificamos entonces si es verdad?
  1. Lo más importante es mirar cuál es la fuente de la información recibida. 
  2. Cuanto más difusa sea la identidad de la fuente, más motivos para desconfiar. 
  3. En segundo lugar, busquemos esa misma información a través de otras vías. 
  4. Busquemos qué se ha publicado en medios periodísticos sobre este asunto. 
  5. Con frecuencia descubriremos que nadie ha escrito nada sobre ese asunto tan llamativo (lo cual es muy sospechoso) o tropezaremos con noticias que directamente desmienten aquello que el bulo aseguraba.
  6. También podemos solicitar información sobre el mensaje recibido a alguna de las muchas páginas web que se dedican a verificar noticias.  
¿Qué características tiene un "buen bulo" para que nos lo creamos, independientemente de la formación del receptor?

Son muy persuasivos los que aportan vídeos o mensajes de voz personales. 
Los bulos juegan casi siempre con elementos básicos, pero muy eficaces. 
Nos desvelan algo oculto, algo que no se ha querido contar. 
Se aprovecha ahora además la falta de credibilidad de los medios de comunicación convencionales. 
Si algo no se publica en los medios tradicionales, casi mejor: es la prueba definitiva de que existe un interés orquestado en tapar una determinada "información". 
A partir de una base más o menos verosímil, se construye un mensaje que alimente convicciones sociales arraigadas (no importa que sean falsas) o determinados postulados ideológicos. 
Tendemos a dar más credibilidad a aquello que concuerda con nuestras experiencias personales, opiniones o prejuicios. 
Un bulo busca y explota en su audiencia potencial este tipo de afinidades. 
Cuando alguien ve reafirmadas sus sospechas, opiniones o creencias previas, gratifica al autor del embuste con una credibilidad que no merece. 
El bulo, a su vez, resulta gratificante: nos gusta descubrir que teníamos razón, que es "verdad" aquello que sospechábamos, que ha quedado "demostrado" que es incompetente aquel personaje público al que ya considerábamos incompetente.

¿Qué busca quien difunde un bulo?

Hay dos motivaciones básicas en los creadores de bulos: la ideológica y la económica. 
Hay gente que se lucra en ese mercado de la información adulterada. 
Mentir a sabiendas es -o puede ser- un negocio muy rentable si las mentiras generan visitas, entradas en páginas web, pinchazos o clics. 
La rentabilidad ideológica o política tampoco es menor. 
A través de los bulos se ataca al adversario político con gran eficacia: no hay que argumentar (basta con ridiculizar), no es necesario un mensaje complejo (cuanto más sencillo, mejor), no comporta grandes inversiones (basta crear un mensaje que se viralice con facilidad en las redes sociales). 
En el ámbito ideológico cabe encuadrar también el tipo de bulo que no beneficia o perjudica directamente a un partido político, pero sí afecta a un aspecto esencial para la estrategia de un determinado actor político. 
Aunque las motivaciones económicas e ideológicas son las fundamentales, es verdad que también hay quien difunde mensajes falsos solo por una especie de gamberrismo comunicativo, por hacer broma y burla, por llamar la atención y generar reacciones en un determinado entorno...  

No debemos creernos todos los mensajes que nos llegan. 
Tampoco debemos creer que todo es mentira o que todo es en principio sospechoso. 
Cada ciudadano debe establecer el nivel de confianza que otorga a cada productor de mensajes. 
Whatsapp, Twitter, Facebook o Instagram no son fuentes de información. 
Son canales por los que circulan mentiras, verdades, medias verdades, hipótesis, conjeturas, opiniones... 
Los medios de comunicación periodísticos ayudan a filtrar la información, a separar los contenidos verificados y contrastados de aquellos producidos solo para engañar a los ciudadanos, aunque esto no quiere decir que todo lo que publique un medio periodístico merezca automáticamente credibilidad. 
Conviene distinguir.

Solución
Los profesionales de la comunicación pueden hacer algo fundamental: aportar información rigurosa, precisa, clara, contrastada y contrastable. 
Parte esencial del periodismo clásico es la verificación de los datos. 
Ahora hay que sumar la transparencia: los periodistas deben explicar de dónde proceden sus informaciones y garantizar eso que, en otros contextos, se denomina "trazabilidad". 
Es decir, es importante que cualquier ciudadano pueda comprobar, contrastar, acceder a las fuentes primarias u originarias. 
El periodismo es esencial en momentos como este porque debe garantizar la fiabilidad de las informaciones.
Desde hace unos años proliferan medios o empresas periodísticas que se dedican básicamente a identificar contenidos falsos. 
Muchos medios de comunicación tradicionales han creado secciones o departamentos de verificación que realizan esa misma tarea

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