Eres el visitante número

lunes, 9 de abril de 2012

Cristalización del yeso se produce a una temperatura ambiente de unos 25°C

Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra
El yeso se convierte en bassanita antes de cristalizar
"Durante la cristalización, la bassanita sólo es estable durante menos de una hora, pero si lográsemos dar con la manera de frenar la transformación sería posible producir yeso cocido de forma mucho más económica", explica el investigador del CSIC Juan Manuel García-Ruiz.

España / Ciberpasquinero  / CSIC

La bassanita es un mineral comúnmente denominado como yeso cocido.
Al mezclarlo con agua, libera calor y se endurece, formando el yeso industrial o la escayola.
En la actualidad, este material, formado por sulfato cálcico con media molécula de agua, se consigue mediante el calentamiento a altas temperaturas (150°C) de yeso natural extraído de las canteras, un proceso de alto coste económico.
Un estudio liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha demostrado que la bassanita aparece también durante el proceso de cristalización del yeso sin necesidad de aplicar calor.

Según este estudio, el yeso natural (sulfato cálcico con dos moléculas de agua) no cristaliza directamente, sino que primero se transforma en bassanita.
"Esto contradice la creencia de que la bassanita sólo aparece a altas temperaturas, ya que el proceso de cristalización del yeso se produce a una temperatura ambiente de unos 25°C.
"Durante la cristalización, la bassanita sólo es estable durante menos de una hora, pero si lográsemos dar con la manera de frenar la transformación sería posible producir yeso cocido de forma mucho más económica"
, explica el investigador del CSIC Juan Manuel García-Ruiz, del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra.

Múltiples aplicaciones
"Este avance en el conocimiento del proceso de cristalización del yeso tiene múltiples aplicaciones", explica el investigador del CSIC.
"Las incrustaciones de yeso en tuberías, sistemas hidráulicos, calentadores y otros aparatos es uno de los mayores problemas que afectan tanto a instalaciones industriales como domésticas.
"Ahora sabemos que para combatir estos problemas lo que hay que evitar no es la nucleación del yeso, como se pensaba hasta ahora, sino la nucleación de la bassanita"
, añade el investigador del CSIC en el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra Alexander van Driessche.

Además, los datos aportados por este trabajo podrían ayudar a desarrollar nuevas tecnologías para tratar aguas duras, ya que la cristalización es uno de los métodos empleados, junto con las membranas y los intercambiadores de iones, para reducir el contenido en sales de las aguas saturadas en sulfato cálcico.
"Los resultados encontrados nos dan también pistas sobre la formación de los grandes depósitos de yeso encontrados en Marte y de los cristales gigantes de yeso, como los de la mina mexicana de Naica o los de Pulpí, en Almería", concluye García-Ruiz.

 A. E. S. Van Driessde, L. G. Benning, J. D. Rodríguez-Blanco, M. Ossorio, P. Bots, J. M. García-Ruiz. The Role and Implications of Bassanite as a Stable Precursor Phase to Gypsum Precipitation. Science.

domingo, 8 de abril de 2012

Mejorar la calidad de las áreas verdes

Mejorar la calidad de vida
Necesario incrementar áreas verdes en ciudades
Deben existir nueve metros cuadrados de jardines por habitante. Los árboles mejoran el estado de ánimo de las personas

México / Notiocho / UAM

Parque_alcalde-1

Cerca de 75 por ciento de la población del país vive en zonas urbanas, por lo que es necesario contribuir a mejorar la calidad de las áreas verdes y por tanto la calidad de vida de los habitantes de las ciudades, específicamente de la ciudad de México, señaló la doctora Alicia Chacalo Hilu, responsable del programa de cuidado de áreas verdes de la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
La investigadora del Departamento de Energía expuso que los árboles tienen una amplia gama de funciones en las áreas urbanas.
Su influencia es grande y muy positiva en el ambiente en el que vivimos, porque, además de los “incontables” beneficios ecológicos que ofrecen, impactan también en las emociones de las personas e incluso ayudan a crear una sensación de relajamiento y bienestar, además de promover la recreación y la salud pública.
Por ello es importante que instituciones como la UAM promuevan la calidad del ecosistema urbano a través del impulso a un buen programa de arbolado en sus instalaciones.
Un ejemplo de lo que se puede hacer desde los espacios verdes como los que se encuentran ubicados en la Unidad Azcapotzalco, lo constituye el programa encabezado por la doctora Chacalo Hilu desde hace 17 años, a partir del cual se ha logrado incrementar el número de especies de árboles al pasar de 33 a 93 en estos años y mantener un total de mil 600 ejemplares en los diferentes áreas de esta sede académica.

Árboles y Arbustos
Por otra parte la investigadora –autora de Árboles y Arbustos para ciudades, editado por la UAM– dijo que una ciudad debe ser flexible para quitar y trasplantar árboles; sin embargo, con las obras se han derribado muchos y se siembran plantas pequeñas que no equivalen en absoluto a los árboles que se quitaron.
A pesar de lo anterior, el número de metros cuadrados de área verde por habitante “tiene una tendencia a la alza”.
Más de la mitad de las delegaciones del Distrito Federal sobrepasan los nueve metros por habitante que recomienda la Organización Mundial de la Salud.
La delegación Miguel Hidalgo, por ejemplo, tiene 39 metros cuadrados de áreas verdes por habitante, Álvaro Obregón 24, Cuajimalpa 18, Tlalpan 18, Xochimilco 10.7, Azcapotzalco 10.7.
Entre las que tienen menos de nueve metros cuadrados de áreas verdes por habitante están Benito Juárez con 7.7, Gustavo A. Madero, con 8.1, Iztacalco con 7.5 y Tláhuac es la más baja con 5.4.

Transformar el bióxido de carbono en etanol o metano


Sintetizan en la UNAM
Cerámicos con alta eficiencia en la captura de gases de efecto invernadero
Se desarrollan membranas para atrapar el CO2 que emiten las industrias y se trabaja en su eventual transformación en productos con valor agregado

México / Notiocho / UNAM

En el Instituto de Investigaciones en Materiales (IIM) de la UNAM se sintetizan materiales cerámicos que permiten capturar gases contaminantes (bióxido de carbono, CO2) que, eventualmente, Heriberto Pfeiffer Perea pretende transformar otra vez en combustibles como etanol o metano.
Uno de ellos, con estructura laminar, tipo emparedado o mil hojas de hojaldre, permite capturar el bióxido de carbono, uno de los gases de efecto invernadero que más contribuye al calentamiento del planeta y afecta su clima a nivel global.
Se conoce como hidrotalcita o arcillas aniónicas.
En el IIM, dijo Pfeiffer Perea, “tratamos de capturar el CO2 entre las capas que genera su estructura laminar”.
Capturar gas en un material sólido es una opción ante la problemática ambiental por el efecto invernadero.
Sin embargo, a nivel mundial se trabaja en otras alternativas.
Por ejemplo, en fuentes de energía como la eólica, la hidráulica, la nuclear y la solar.
Asimismo, se pretende capturarlo con diferentes medios, tanto físicos como químicos.
Unos proponen hacerlo y almacenarlo para luego usarlo como gases de inyección en pozos petroleros.
Otros, inyectarlo en los subsuelos marinos, lo que podría causar desequilibrios en ese ecosistema.

Productos con valor agregado
También, atraparlo y convertirlo químicamente en productos con valor agregado.
Pfeiffer Perea es de esa idea: capturar el bióxido de carbono que diversas industrias producen en grandes cantidades y luego, mediante reacciones químicas, generar combustible.
Como son “lo más prometedor que existe”, el universitario trabaja en diferentes cerámicos.
Éstos y los gases de efecto invernadero, comentó, tienen una afinidad muy fuerte.
Las moléculas del CO2, al ser muy ácidas, son afines con la alcalinidad de los cerámicos.
La reacción química entre ellos es muy sencilla.
Otra ventaja es que a nivel industrial es más fácil trabajar con sólidos como los cerámicos que con líquidos como las soluciones a base de compuestos orgánicos tipo aminas.

Temperatura elevada
Asimismo, que normalmente la captura de CO2 en cerámicos se da en un intervalo de temperatura elevado. “Nosotros tenemos materiales que lo hacen entre 200 y 700 grados centígrados. Son muy adecuados, porque los gases de combustión (por ejemplo, los generados por gasolina) se emiten a una temperatura de 400 ó 500 grados centígrados”.
A diferencia de los polímeros o las aminas (primero hay que enfriar el gas para atraparlo), los cerámicos permiten aprovechar la temperatura que trae el de combustión.
Además de los materiales tipo hidrotalcita, Pfeiffer Perea trabaja con silicatos, aluminatos, cupratos y zirconatos de elementos alcalinos.
Son materiales densos que atrapan el bióxido de carbono mediante quimisorción: el CO2 reacciona químicamente con los cerámicos.

Quimisorción vs. adsorción
La quimisorción es una ventaja, porque al ser capturado el bióxido de carbono en el cerámico, ya no es gaseoso, pasa a formar parte del sólido y su confinamiento puede ser más sencillo.
En cambio, el proceso de adsorción con los polímeros es una interacción física, electrostática, porque el
CO2 no deja de serlo y el polímero también continúa como él mismo.
Uno de los materiales cerámicos más prometedores con los que trabaja el universitario es el aluminato de cinco litios, que sintetizó, caracterizó y descubrió, “por suerte”, es favorable para capturar gas.
Según lo reportado en la literatura mundial, este cerámico y el óxido de calcio “son los dos materiales que teóricamente tienen la mayor capacidad de captura de bióxido de carbono”.

Muy prometedor
Para el experto el aluminato es muy prometedor; es estable, con buena captura.
A nivel experimental, en la UNAM se han alcanzado eficiencias del orden del 70-75 por ciento.
En pruebas de ciclibilidad para ver si la eficiencia se mantiene, se ha observado que con el paso del tiempo se pierde un poco; sin embargo, después de 20 ciclos de quimisorción, al final, la eficiencia todavía es mucho mayor a cualquiera otra de las reportadas.
A nivel mundial, en el intervalo de altas temperaturas el aluminato y el óxido de calcio son los dos mejores compuestos que existen para la captura de CO2 hoy en día”.
Con la captura en cerámicos, se genera carbonato, que se encuentra en estado sólido.
A partir de ese material, el grupo de investigadores que dirige Pfeiffer empieza a trabajar en cómo transformarlo nuevamente en algún tipo de combustible: alcohol o alcano.
Para ese fin, se cuenta con el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y de la Secretaría de Energía, a través de su propuesta de sustentabilidad. Trabajan en uno de los cuatro grandes proyectos que SENER-CONACYT le dio a la UNAM.
Ahora que ya saben cómo y con qué cerámico capturar CO2, mediante trabajos catalíticos de reformado de alcanos o alcoholes (reacción catalítica en presencia de hidrógeno o de agua), van a convertir bióxido de carbono en combustible, que puede ser algún alcohol como metanol o etanol, o en algún alcano como metano, etano o butano.

Plazo de cuatro años
Se planea que el proyecto Captura y confinamiento de bióxido de carbono en materiales multicomponentes diversos y estudio de la transformación sustentable del CO2 en productos con valor agregado, se realice en cuatro años, lapso en que Pfeiffer Perea espera tener resultados positivos.
A nivel internacional, advirtió el científico, hay algo de investigación y no mucho desarrollo en generar nuevo combustible a partir de la captura, mediante un ciclo limpio de transformación química.
En su laboratorio, el universitario también desarrolla dispositivos para instalar en algún tipo de industria.
En esta línea tecnológica ha colaborado con un grupo de especialistas en membranas de la Universidad de Arizona, Estados Unidos
El grupo de Pfeiffer Perea las hace para la captura de gases, que se podrían aplicar en industrias donde hay consumo de combustible que emiten CO2 a altas temperaturas.
Se utilizarían en lugares fijos, a nivel industrial, aclaró.
No sería para captura de bióxido de carbono en sistemas móviles como autos o camiones, “porque las cantidades que se producen son megatoneladas”.
"Sería inviable un diseño para hacerlo con cerámico en un sistema móvil, habría que traer un trailer atrás con el material de captura. Por eso, en automóviles se utilizan dispositivos catalíticos para transformación, no para captarlo”, explicó.
En cambio, puntualizó, las membranas para captura de gases serían viables, por ejemplo, en cementeras y en la industria eléctrica, entre otras empresas, donde la generación de electricidad demanda altos consumos de combustibles fósiles y con grandes emisiones de CO2.

Archivo del blog

Juega Angry Aliens